El Blog

Calendario

<<   Agosto 2017    
LMMiJVSD
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31    

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog

Inteligencia

La moral está en el cerebro

Por philosophico - 13 de Mayo, 2008, 10:48, Categoría: Inteligencia

La moral está en el cerebro

Domingo, 11 Mayo, 2008
Nuestro cerebro prefiere desperdiciar... con equidad. En Science del viernes pasado, Greg Miller publica un brillante ensayo: “The Roots of Morality”. No se lo pierda. Es extenso, revisa desde aspectos filosóficos hasta las novedades de los últimos años en neurobiología y sus relaciones con los procesos cognitivos. Ábralo en www.sciencemag.org/cgi/content/full/320/5877/734
Miller menciona el más reciente estudio al respecto, publicado también este viernes en la versión en línea de Science. Mientras los cerebros de los participantes eran observados con fMRI (que permiten ver al cerebro en vivo y trabajando), el equipo encabezado por Ming Hsu analizó las respuestas a dilemas como éste: si las condiciones al repartir comida lo exigen, qué prefiere usted ¿reducir su porción a un solo niño, o reducir el total de comidas, pero distribuyendo las pérdidas?
Es el viejo dilema de la izquierda: Cuba es más pobre que México, pero su pobreza está repartida al parejo En otros términos: más alimentos, aunque peor repartidos, o menos alimentos destinados a todos. El hambre de uno o el hambre de todos. ¿Prefiere la eficiencia o la equidad?
Los dilemas morales no son nuevos y circulan profusamente: a quién lanzar al mar cuando una balsa zozobra por peso excesivo de sus ocupantes; los sobrevivientes de un avión accidentado ¿pueden comerse a un herido para no morir todos? Si la pregunta es acerca de un cadáver, hay poca duda: ya ha ocurrido. Un equipo de la Universidad de Virginia toma una aproximación experimental al investigar la moral, tema de incontables disertaciones filosóficas y psicológicas en las que hay poco acuerdo. Uno de los coautores del estudio, Jonathan Haidt, sostiene que la gente se fía en la reacción de sus tripas más que en la de la razón al elegir entre lo correcto y lo incorrecto. No es sino después de haber tomado la decisión cuando se emplea la razón para justificarse. No es muy distinto de lo que ocurre al visitante de un museo al toparse con pinturas que lo afectan, aunque no logre explicar el porqué. Hay un creciente consenso, entre investigadores, de que los juicios ocurren muy rápido y el razonamiento consciente explícito no ocurre “where the action is”, dice Haidt.
Estos automatismos sugieren que el cerebro humano posee instintos morales interconstruidos (built-in). Los neurocientíficos han encontrado mecanismos neurales subyacentes. (Un par de libros maravillosos al respecto: El error de Descartes y En busca de Spinoza, de Antonio Damasio). Que la moral se matiza en cada cultura es evidente hasta lo trivial. Pero hay el equivalente moral de esa gramática generativa de Chomsky expresada en millares de idiomas. La moral puede así observarse bajo la lente de la evolución.
En el estudio de la repugnancia por ciertos actos se ha empleado el dilema del tranvía: un tranvía sin control va directo hacia cinco trabajadores inermes, la única forma de salvarlos es mover una palanca que cambia la vía... y mata sólo a uno. ¿Usted la mueve y salva a cinco... al precio de uno? O prefiere dejar la responsabilidad al azar y la fuerza de gravitación. Quizá la mueve. Pero, si la única forma de salvar a los cinco es arrojar a un gordo al paso del tranvía... Es lo mismo en resultados; no lo es para el cerebro.
Son opciones no muy realistas. De ahí que se prefiera observar imágenes del cerebro ante elecciones posibles. En el artículo en línea citado, Ming Hsu, Cedric Anen y Steven R. Quartz, investigadores de la Universidad de Illinois y del Instituto de Tecnología de California, escanearon cerebros de voluntarios mientras decidían un caso real de cómo distribuir donaciones para un orfanato en Uganda.
Se dijo a los participantes que cada niño recibiría el equivalente monetario de 24 comidas, ayuda real ofrecida por el equipo. Algunas comidas deberían eliminarse de las porciones. En un caso, podían tomarse 15 comidas de un solo niño; o bien, 13 comidas de uno y 5 de otro, con pérdida de 18. En el primer caso, las comidas perdidas son menos, pero la reducción recae en un solo niño. En el segundo, reciben menos comidas, pero la pérdida se reparte. De forma abrumadora, los participantes prefirieron entregar menos comidas con mayor reparto de las pérdidas. La inequidad les pareció más intolerable que la ineficiencia.
Los escaneos cerebrales mostraron que algunas regiones cerebrales —ínsula, putamen y núcleo caudado—se activaron de diversa manera y en diversos momentos del proceso, dice Hsu. La ínsula varió en relación a los cambios de equidad; el putamen, con cambios en la eficiencia. El núcleo caudado pareció integrar ambos aspectos una vez que la decisión estaba tomada.
Los resultados muestran cómo el cerebro codifica dos consideraciones centrales para el cálculo de la justicia distributiva y arroja luz al debate entre razón y sentimiento. www.sciencemag.org/cgi/content/abstract/1153651.

Permalink :: Comentar | Referencias (0)

Inteligencia y cerebro

Por philosophico - 21 de Septiembre, 2007, 11:16, Categoría: Inteligencia

Hola,

El neurocientífico Francisco Rubia dice que “la inteligencia es como un cajón de sastre que puede referirse a numerosas facultades o capacidades del cerebro humano, pero que, desde el punto de vista neurofisiológico, es un término que pertenece más al lenguaje común que al lenguaje de esta rama de la ciencia” (¿Qué sabes de tu cerebro?).

No obstante, en la siguiente referencia sí se recurre a la neurofisiología para explicar los procesos inteligentes.  Se propone una Teoría de Integración Parieto-Frontal (Jung y Haier) que identifica una red cerebral relacionada con la inteligencia, que principalmente involucra áreas en los lóbulos frontal y parietal.

Saludos cordiales,

Wilbert

Brain network related to intelligence identified

The photo illustration shows brain areas important to intelligence.

Credit: UCI

A primary mystery puzzling neuroscientists -- where in the brain lies intelligence" -- just may have a unified answer.

In a review of 37 imaging studies related to intelligence, including their own, Richard Haier of the University of California , Irvine and Rex Jung of the University of New Mexico have uncovered evidence of a distinct neurobiology of human intelligence. Their Parieto-Frontal Integration Theory (P-FIT) identifies a brain network related to intelligence, one that primarily involves areas in the frontal and the parietal lobes.

Their report includes peer commentary from 19 researchers and appears online in the journal Behavioral and Brain Sciences.

“Recent neuroscience studies suggest that intelligence is related to how well information travels throughout the brain,” said Haier, a professor of psychology in the School of Medicine and longtime human intelligence researcher. “Our review of imaging studies identifies the stations along the routes intelligent information processing takes. Once we know where the stations are, we can study how they relate to intelligence.”

The data suggest that some of the brain areas related to intelligence are the same areas related to attention and memory and to more complex functions like language. Haier and Jung say this possible integration of cognitive functions suggests that intelligence levels might be based on how efficient the frontal-parietal networks process information.

Brain imaging studies of intelligence are relatively new, with Haier doing some of the first ones only 20 years ago. Although there is still discussion about how to define and measure intelligence, Haier and Jung found surprising consistency in the studies they reviewed despite the fact the studies represented a variety of approaches.

In his peer commentary, University of Washington psychologist Earl Hunt writes: “The Jung & Haier P-FIT model shows how far we have progressed toward understanding the biological basis of intelligence. Twenty-five years ago researchers in the field were engaged in an unedifying discussion of the relation between skull sizes and intelligence test scores. By taking advantage of the huge advances in measurement of the brain that have occurred in the past quarter century, [Jung and Haier] can take the far more sophisticated view that individual differences in intelligence depend, in part, upon individual differences in specific areas of the brain and in the connections between them.”

Haier and Jung have made some of the seminal findings in intelligence studies. In a 2004 study, they found that regions related to general intelligence are located throughout the brain and that a single “intelligence center,” such as the frontal lobe, is unlikely. And in a 2005 study, they found that while there are essentially no disparities in general intelligence between the sexes, women have more white matter and men more gray matter related to intelligence test scores, suggesting that no single neuroanatomical structure determines general intelligence and that different types of brain designs can produce equivalent intellectual performance.

“Genetic research has demonstrated that intelligence levels can be inherited, and since genes work through biology, there must be a biological basis for intelligence,” Haier said. “We have a long way to go before we understand the details, but our P-FIT model provides a framework for testing new hypotheses in future experiments.”

Source: University of California - Irvine

http://www.physorg.com/news108722746.html

Posted by

Robert Karl Stonjek

Permalink :: Comentar | Referencias (0)