El Blog

Calendario

<<   Agosto 2017    
LMMiJVSD
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31    

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog

Emociones

La fórmula de la felicidad, en el cerebro

Por philosophico - 4 de Mayo, 2006, 18:38, Categoría: Emociones

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_4970000/4970448.stm

La fórmula de la felicidad, en el cerebro

Imagen del cerebro humano
Los neurólogos comienzan a realizar mediciones científicas de la felicidad en el cerebro.

Después de miles de años en busca de la fórmula mágica, un equipo de neurólogos afirma que la felicidad es el resultado directo de la actividad cerebral, susceptible de ser observada y medida.

"La neurociencia de la felicidad y el bienestar está dando sus primeros pasos", dice el doctor Morten Krigelbach, colaborador de la BBC en la serie "La fórmula de la felicidad", que se transmite por uno de los canales de televisión de la BBC en el Reino Unido.

Según Krigelbach, la búsqueda de la felicidad ha sido una preocupación para los seres humanos desde los comienzos de la historia.

"Sin embargo, son pocos los que alcanzan este estado deseado, e incluso cuando lo hacen, sólo se dan cuenta más tarde", apunta el científico.

Hasta el momento, el foco de la investigación neuronal de la felicidad se centra en dos aspectos: el placer y el deseo.

"La noción de recompensa es un elemento central en estos dos estados de ánimo, y así lo confirman los estudios con animales realizados por psicólogos conductistas desde el siglo XX", señala Krigelbach.

El centro del placer

Durante los años cincuenta, los psicólogos canadienses James Olds y Peter Milner, de la Universidad McGill, descubrieron que las ratas se acostumbraban a tocar una palanca que generaba una pequeña descarga eléctrica, a través de microelectrodos implantados en sus cerebros.

Experimentos neurocientíficos con ratas
Los científicos experimentaron con ratas para crear estados de felicidad artificial.
Cuando la corriente estimulaba ciertas zonas cerebrales, los roedores repetían la maniobra para recibir nuevos estímulos eléctricos. Y lo hacían hasta 2000 veces por hora, dejando de lado otras rutinas habituales, como la actividad sexual o la alimentación.

Estos datos hicieron que Olds y Milner anunciaran que habían encontrado el centro del placer en el cerebro, que se ubica en la misma región que resulta afectada por el mal de Parkinson.

Más tarde, una serie de estudios con seres humanos, dirigidos por Robert Heath, de la Universidad de Tulane, se basó en estas nociones para intentar comprender enfermedades mentales.

En una línea de investigación éticamente cuestionable, estos científicos llegaron a implantar electrodos en los pacientes para tratar de curar la homosexualidad.

Buscando el deseo

Más allá de la repetición observable y compulsiva de conductas, no quedaba claro en los reportes de estos ensayos tempranos que los pacientes efectivamente experimentaran placer a través de los electrodos.

En cambio, un estudio reciente de la Universidad de Michigan indica que los electrodos podrían activar las regiones anatómicas vinculadas con el deseo, más que con el placer.

El científico Kent Berridge, director de este proyecto, reveló que los animales con los que experimentaron tenían una expresión facial particular cuando consumían alimentos sabrosos y dulces, y otra muy diferente cuando se les suministraba algo con sabor desagradable o amargo.

Doctor Morten Krigelbach
El placer y el deseo son emociones complejas en el hombre, así que todavía tenemos muchas cosas interesantes por aprender en este campo
Morten Krigelbach, científico
Cuando manipularon directamente los niveles de dopamina en el organismo de las ratas, encontraron que sus expresiones no se alteraban.

Así, Berridge estableció una diferencia entre deseo y placer, o entre "querer y gustar", observable tanto en términos de la actividad cerebral como por las sustancias neuroquímicas liberadas.

El sistema de emisión de dopamina parece estar así relacionado con el deseo, mientras que el sistema opioideo, que maneja compuestos químicos naturales similares a la morfina, está más vinculado con el placer.

Queda claro, sin embargo, que las ratas son diferentes de los seres humanos.

"El placer y el deseo son emociones complejas en el hombre, así que todavía tenemos muchas cosas interesantes por aprender en este campo", señala Krigelbach.

Las investigaciones neurocientíficas se concentran en estos días en el estudio de la zona del cerebro conocida como córtex orbitofrontal: es la porción que muestra un desarrollo evolutivo más reciente en los humanos, y tiene conexiones con el sistema de dopamina y con el opioideo.

"Usando imágenes neurológicas, encontramos que tiene áreas relacionadas con estados de placer verificables, según nuestros experimentos", señala Krigelbach.

¿Qué nos dicen, en definitiva, estas investigaciones sobre la felicidad?

"¿Podríamos definir la felicidad como un estado de placer sin deseo, un estado de satisfacción e indiferencia?", se pregunta Krigelbach.

Y responde: "Si es así, entonces es posible que los neurocientíficos encuentren algún día la receta para alcanzar este estado". Es decir, la fórmula para inducir la felicidad.

Permalink :: Comentar | Referencias (0)

Eduard Punset : El éxito de la felicidad

Por philosophico - 21 de Diciembre, 2005, 17:13, Categoría: Emociones

http://www.lavozdeasturias.com/noticias/noticia.asp?pkid=242714

Eduard Punset : El éxito de la felicidad

  • Eduard Punset, ayer, en la Universidad de Oviedo. (17/12/2005)

 Eduard Punset, ayer, en la Universidad de Oviedo.
Pie de foto Eduard Punset, ayer, en la Universidad de Oviedo.
Foto:FERNANDO ROBLES

Los ensayos científicos suelen ser libros destinados a una minoría. Sin embargo, El viaje a la felicidad de Eduard Punset se ha convertido en un best seller que se codea con El código Da Vinci o los premios Planeta. El autor ha sido el primer sorprendido por este fenómeno, aunque considera que la gente ha reaccionado con un "ya era hora" ante la tradición histórica de la sociedad occidental de primar la razón sobre la gestión de las emociones y, en concreto, sobre el manejo de la felicidad.

El libro recoge las principales investigaciones científicas sobre la felicidad en los últimos diez años. Para Punset, esto es algo muy importante porque son las primeras, pero hay que tomarlas con cautela porque todavía es "una ciencia muy tierna". "Nos queda mucho camino para saber cómo funciona el cerebro", advierte.

Punset entiende que en el pasado de la especie, cuando la esperanza de vida no sobrepasaba los 30 años, ser feliz se aparcaba hasta después de la muerte. Algo, que por otra parte, siempre les ha venido bien a los gobiernos. El autor pone como ejemplo el uso de bosnios musulmanes por las tropas nazis en sus operaciones de conquista, subrayando la eficacia bélica de los que sacrificaban su vida sabiendo que el paraiso sería su recompensa. En cambio, ahora que la esperanza de vida se ha triplicado y por primera vez la humanidad tiene futuro es cuando se plantea el viaje a la felicidad.

ESTA TRAVESIAno está basada en suposiciones o consejos basados en la experiencia, como algunos libros de autoayuda. El autor afirma que por primera vez en la historia se "puede medir el impacto de las emociones". Incluso ds puede calcular el cambio de tamaño de determinada región del cerebro ante un estímulo.

Pero que nadie piense en encontrar pócimas misteriosas para perpetuar una situación de bienestar. Punset advierte que las emociones son efímeras. "Si alguien busca una solución para ser feliz todo el rato lo tiene mal", asegura.

Otros interrogantes se suman a la búsqueda, ya que hay factores que no podemos controlar. El divulgador reconoce en su libro que el viaje es incierto. Justo en estos momentos, los científicos más destacados alertan de las amenazas de tal calibre "que sólo existe un 50% de probabilidades de alcanzar el objetivo de la felicidad". Además, añade que aunque cada uno supiera lograrla las amenazas globales que se ciernen sobre todos, como las armas nucleares y su dispersión, el colapso energético o el uso perverso de la manipulación genética entorpecen la llegada a la meta

Permalink :: Comentar | Referencias (0)